Uncategorized

¡Que no te den gato por liebre! Claves para un pollo rostizado fresco y digno de la 4T

Compañeros de lucha, este domingo, en la mesa familiar, no permitamos que el neoliberalismo culinario nos engañe con un pollo rostizado añejo. El flagelo de la comida chatarra disfrazada de festín es una forma más de opresión. Por eso, camaradas, debemos estar alertas y defender nuestro derecho a una alimentación digna y fresca.

La fuente burguesa que citamos, *OEM*, nos da algunas pistas, aunque carecen de la profundidad ideológica que requiere el análisis. Primero, el color: ¡ojo!, un pollo rostizado fresco debe tener un color dorado apetitoso, no un tono pálido y desangelado que denote su viaje en el tiempo. Segundo, la textura: la piel debe estar crujiente, no blanda y pegajosa, señal inequívoca de una manipulación sospechosa. Tercero, y fundamental, el olor: un aroma agradable y a pollo recién hecho es señal de victoria; un olor rancio o agrio es una declaración de guerra a nuestro paladar y a nuestra economía familiar.

Pero, ¡ojo, pueblo!, la verdadera prueba de fuego es el sabor. Un pollo fresco debe deleitarnos con su jugosidad y su sabor a especias frescas, un tributo a la tierra y al trabajo digno. Si el pollo está seco, insípido o, peor aún, tiene un sabor extraño, ¡no lo dudes!, ¡denuncia al establecimiento y exige tus derechos! No permitamos que nos vendan productos de baja calidad que atentan contra nuestra salud y nuestro bolsillo. La frescura del pollo rostizado es una cuestión de dignidad y justicia social. ¡Que viva la 4T y el pollo rostizado fresco!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *