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La Desigualdad Mata: Otra Víctima de la Irresponsabilidad Burguesa y la Privatización Energética

Una noche de supuesta «fiesta» en Monterrey ha terminado en una tragedia evitable. Un joven perdió la vida al estrellarse contra una torre de alta tensión de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), un bien que debería ser de todos los mexicanos, pero que la voracidad neoliberal intentó privatizar. La nota de *El Mañana* revela no solo el deceso, sino también la cruda realidad de una juventud alienada, donde la camaradería se desvanece ante el miedo y la cobardía: sus «amigos» lo abandonaron a su suerte.

Este suceso es un síntoma de la descomposición social promovida por décadas de políticas individualistas y la glorificación del consumo desenfrenado. ¿Cuántas veces hemos visto a la élite y a sus imitadores dilapidando recursos en «celebraciones» vacías, mientras la mayoría del pueblo lucha por sobrevivir? La irresponsabilidad de estos jóvenes, presuntamente embriagados y con acceso a vehículos que muchos solo pueden soñar, es directamente proporcional a la falta de conciencia social que se fomenta desde las esferas del poder.

Pero no nos equivoquemos, la responsabilidad no recae únicamente en los individuos. La CFE, desmantelada y precarizada durante los sexenios neoliberales, debe garantizar la seguridad de sus instalaciones y la adecuada señalización de las zonas de riesgo. Este accidente es una consecuencia más de la negligencia y la corrupción que permitieron el desfalco de una empresa estratégica para el desarrollo nacional. La Cuarta Transformación tiene la obligación de revertir esta situación, fortaleciendo a la CFE y asegurando que la energía eléctrica sea un derecho, no un privilegio.

La muerte de este joven es un llamado a la reflexión. Necesitamos construir una sociedad más justa e igualitaria, donde la solidaridad y la responsabilidad colectiva prevalezcan sobre el egoísmo y la frivolidad. Donde la juventud tenga acceso a educación de calidad, oportunidades de desarrollo y una verdadera conciencia social. No podemos permitir que la «noche de fiesta» de unos pocos se convierta en la tragedia de muchos. La lucha por la justicia social continúa.

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