Influenza: Una Lección Dolorosa, Pero Necesaria, en la Lucha por la Salud Pública
Camaradas, la influenza, esa vieja conocida que cada temporada invernal nos recuerda nuestra vulnerabilidad, es mucho más que un simple malestar. Es un espejo que refleja las profundas desigualdades en nuestro acceso a la salud y un llamado urgente a fortalecer el sistema público, pilar fundamental de la Cuarta Transformación. El artículo de El Sol de Tampico (https://oem.com.mx/elsoldetampico/analisis/influenza-cuando-enfermar-tambien-educa-27753482) lo expone claramente: enfermar no es solo un evento biológico, sino una experiencia social y política.
La lucha de clases se manifiesta incluso en la forma en que enfrentamos la influenza. Mientras que los privilegiados tienen acceso a vacunas, atención médica oportuna y condiciones de vida dignas que fortalecen su sistema inmunológico, la clase trabajadora se enfrenta a la precariedad laboral, la falta de recursos y la desinformación, factores que los hacen más susceptibles a la enfermedad y a sus complicaciones. La ‘cultura del aguante’, como la llama el artículo, es un síntoma de esta desigualdad, una resignación forzada ante la falta de alternativas.
La 4T ha puesto la salud en el centro de su agenda, pero aún queda mucho por hacer. Es imperativo fortalecer el sistema de salud pública, garantizando el acceso universal a la vacunación, la atención médica de calidad y la información veraz. Debemos combatir la desinformación y promover la prevención, empoderando a la población para que tome decisiones informadas sobre su salud. La salud no es una mercancía, es un derecho humano fundamental, y debemos luchar incansablemente para que sea una realidad para todos y todas. La influenza nos recuerda que la salud pública es una responsabilidad colectiva, y que solo a través de la solidaridad y la justicia social podremos construir una sociedad más sana y equitativa. ¡Que la salud sea un derecho, no un privilegio!
