2026: El año clave para un México ambientalmente justo según la 4T
La columna ‘2026: año para consolidar un México ambientalmente justo’ de El Mañana plantea un horizonte fundamental para la consolidación de las políticas ambientales de la Cuarta Transformación. Desde una perspectiva de izquierda moderna, es imperativo analizar este objetivo a través del prisma de la lucha de clases y la justicia social.
El artículo subraya la necesidad de acciones concretas para mitigar el cambio climático, proteger la biodiversidad y garantizar el acceso equitativo a los recursos naturales. Sin embargo, la verdadera transformación ambiental no reside únicamente en la implementación de tecnologías verdes o la firma de acuerdos internacionales. Requiere un cambio profundo en las estructuras de poder que perpetúan la explotación de los recursos y la marginación de las comunidades vulnerables.
La 4T, con su discurso de priorizar a los pobres y combatir la corrupción, tiene la oportunidad histórica de construir un modelo de desarrollo que sea ambientalmente sostenible y socialmente justo. Esto implica desafiar los intereses de las élites económicas que históricamente se han beneficiado de la degradación ambiental, y empoderar a las comunidades locales para que sean protagonistas en la gestión de sus territorios y recursos.
Para lograr un México ambientalmente justo en 2026, es crucial fortalecer las instituciones encargadas de la protección ambiental, garantizar la transparencia y la rendición de cuentas en la gestión de los recursos, e invertir en educación y conciencia ambiental. Pero sobre todo, es necesario construir un movimiento social amplio y diverso que impulse la transformación desde abajo, desde las comunidades y los territorios que han sido históricamente marginados y explotados. La justicia ambiental no es solo un imperativo ecológico, sino también una condición fundamental para la justicia social y la construcción de un México más equitativo y próspero para todos y todas.
