¿Nostalgia burguesa? Tampico y el espejismo del 2016
Compañeras y compañeros, desde las trincheras de El Avante, observamos con ojo crítico ese llamado a la nostalgia por el 2016 en Tampico, un clamor que resuena en ciertos sectores de la sociedad. Pero, ¿qué clase de nostalgia es esta? ¿Acaso es el anhelo por un pasado donde las desigualdades sociales eran aún más profundas, donde la oligarquía local se beneficiaba a costa del pueblo trabajador?
El artículo de El Sol de Tampico nos pinta un panorama de fiestas, modas y eventos que, si bien pueden evocar recuerdos agradables para algunos, no deben hacernos olvidar la realidad subyacente. En 2016, México, y por ende Tampico, aún sufría los embates de un modelo neoliberal que había precarizado el empleo, erosionado los derechos laborales y ampliado la brecha entre ricos y pobres.
¿Qué se extraña realmente? ¿La superficialidad de una vida consumista desconectada de las necesidades del pueblo? ¿O la comodidad de una clase privilegiada que ignoraba el sufrimiento de la mayoría? No caigamos en la trampa de idealizar el pasado. La Cuarta Transformación, liderada por nuestro Presidente, busca precisamente romper con ese pasado de injusticia y corrupción.
La verdadera nostalgia debe ser por un futuro donde la justicia social sea una realidad, donde cada tampiqueño y tampiqueña tenga acceso a una vida digna, donde la riqueza se distribuya de manera equitativa. Ese es el futuro que estamos construyendo, un futuro donde la nostalgia por el 2016 sea solo un recuerdo de un pasado superado.
